lunes, 16 de enero de 2017

La vida imaginaria, Mara Torres

La vida imaginaria es una novela con la que Mara Torres, escritora bien conocida por presentar la 2 Noticias y que fue finalista al premio Planeta en 2012.

Este es un libro entretenido y de lectura fluida, fácil, que cabalga entre la realidad y la ficción, porque justamente nuestra vida es eso :sumas de cruda realidad y dosis de imaginación y mundos ficticios que creamos para refugiar nuestros sueños y que no se mueran de frío.


«La vida es una mierda. Que yo no digo siempre, digo ahora. Que yo no digo que la vida sea una mierda desde que nací, yo digo estos días, estas semanas, estos meses.» 
No queremos ponernos pesimistas pero este es el comienzo de la novela. Las palabras de Nata (que no es la abreviación de Natalia, como podría pensarse, sino de Fortunata) a la que su novio Beto ha dejado tras abandonar el piso en el que vivían juntos para tomarse un tiempo y respirar.
Nata, sorprendidísima y extrañada, por esta reacción de Beto, no digiere la ruptura (no sabemos si momentánea o definitiva) y poco a poco va asistiendo al desmoronamiento de su entorno.
A pesar de las tristezas y la amargura, de la incomprensión de lo sucedido, el ritmo de los días continúa: el trabajo, las conversaciones con sus buenos amigos, las manifestaciones en contra de lo que cree injusto (pues parece una mujer con muchos valores, comprometida con la actualidad de su tiempo) las excursiones a la montaña, las salidas nocturnas con resacas…

Pero en este devenir, notamos que Nata no está bien pues asistimos de su mano a las alucinaciones que sufre, donde siempre se aparece Beto, hablándole de manera tan cercana, que dudamos a veces si es su imaginación o es que en verdad él ha regresado al hogar de nuevo.

Nuestra vida imaginaria puede a veces enriquecernos, puede servir de desahogo a la rutina en la que nos instalamos o puede valernos para canalizar nuestras emociones, nuestras explosiones e incluso, en ocasiones, convertir todo esto en arte. El problema surge cuando cuando esta mundo imaginario se nos presenta de manera insistente, se hace tan vívido e impertinente que nos impide avanzar en nuestro ritmo diario. Y esto es lo que acaba sucediéndole a Nata, que su vida imaginaria se hace tan real que solapa su acción, su persona y su estima y le impide rehacer su vida y continuar con sus proyectos.
Porque aunque su alucinación la mantenga aletargada el mundo sigue girando: la crisis en España devora a una buena parte de la población, la desconfianza en los políticos se acentúa, su puesto de trabajo peligra por un ERE, alguna amiga sufre también el descalabro de su relación sentimental y un posible nuevo amor llama a las puertas de su vida.

Y Nata puede seguir sumida en esos pensamientos fantasiosos o puede decidir buscar ayuda y reaccionar; aceptar, de una vez por todas, que Beto ya no está con ella y nada es como era.

Es un libro interesante, con una prosa dinámica, fresca y sencilla que en primera persona, a modo confesional, nos hace sumergirnos con la protagonista en los abismos del dolor e identificarnos con ella de manera casi catártica.

Recomendable si buscas pasar un rato entretenido y si estás dispuesto a surfear entre la maraña de recuerdos, pensamientos y ficciones de esta joven mujer que está intentando asimilar algo que también podrías estar viviendo tú.
No es una novela profunda o trascendente, es simplemente un viaje ameno,
y nada dramático, en un bote recién inventado para navegar por nuestra realidad mientras la actualidad sigue lloviéndonos. 

Mónica 

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